Para leer al famoso y controversial Marqués de Sade, hay que tener mucho ánimo para no ser tan sorprendido por el relato del abuso y la sexualidad enferma a la que es sometida, nuestra heroína Justine.  La novela es un relato que ya refleja la mentalidad enferma del Marqués de Sade, catalogado ya por la gente de su tiempo como un loco, y confirmado por los estudiosos contemporáneos como un psicópata que sin embargo, revolucinó y vaya de que manera,  la literatura.

Sade a quien debemos una palabra nueva en nuestros lenguajes, el Sadismo, gustaba de someter a sus depravaciones a niños y mujeres por igual, sin sentir luego ni el mínimo remordimiento, por ello dio con sus huesos en la cárcel y ya luego en el manicomio, 30 años se gastó confinado, Donatien Alphonse Francois,  que en sus venas llevaba las de la más rancia nobleza francesa, tanto que estaba emparentado con la casa reinante, los Borbones.

Se casa joven con una chica de alcurnia como él, que en su momento lo confinará en el manicomio, no sin antes sufrirle todas las humillaciones por sus escándalos. Ya se liga con prostitutas a algunas sodomiza, a otras envenena probando afrodisiacos, el señor es todo un regalo como marido, y la mujer al fin se decide a enviarle al manicomio de donde saldrá para volver de nuevo tras la publicación de esta novela, censurada, que escandalizó a todo mundo, pero hay que decirlo también, se leyó más que ningún otro libro de su época, en manera clandestina.

En 1787 terminaba el controvertido Marqués “Justine o los infortunios de la virtud” tras su por momentos soso y otros bestial  argumento,  en realidad Sade pretende filosofar sobre la virtud, que siempre es,  así hay que aceptarlo, corrompida por el vicio y el desenfreno. Justine y Julliete son dos huérfanas que deben salir adelante por si mismas, ya la ingenua Justine se decide a progresar sin manchar su virtud mientras que su hermana Juliette se piensa que la virtud no le proveerá de lo que necesita, es así que ésta se prostituye y la otra va en búsqueda de cuidar su virtud y sobrevivir, lo que se hace cada vez más difícil en un mundo de vicio.

El destino las ha separado y se reencuentran años después, Juliette ha mejorado y Justine es casi una mendiga, su virtud ha sido lastimada, la gente ha hecho burla de su virtud y ser virtuosa no le ha causado más que pesar, muere sorpresivamente, y su hermana decide redimirse ante los hechos, Justine no recibe premio alguno por querer ser virtuosa, al contrario y esto es lo que Sade busca, desnudar la sociedad que con su actitud hace poco deseable ser virtuoso.  La novela aunque representativa de un género muy particular, resulta por momentos demasiado asqueante para ser leida, los relatos sexuales están llenos de bestialidad y son tan degradantes, que ya luego comprendemos porque Sade fue considerado un alienado.  Justine se convierte en el relato de un mundo salvaje y despiadado en que la virtud no constituye más que un bien de escaso valor.