Aunque hace algún tiempo les escribía sobre el admirado Julio Verne, sobre la ficción de sus historias que se convirtió en realidad, ciertamente que leyendo a Verne y teniendo en cuenta su entorno y su tiempo, las obras de Verne y sus maravillosos datos científicos, no eran para su tiempo nada totalmente inconcebible, él mismo gustaba de ser considerado un “escritor de literatura científica” y para nada un “literato de ciencia ficción” porque no había para él tal, sus investigaciones, amplias y detalladas sobre muchas cosas que hoy nos son cotidianas, fueron lo que inspiraron sus novelas.

Aunque al final de su vida , la literatura de Verne, debido a su desencanto personal por sus conocidos problemas personales, como las malas relaciones con su hijo, el que luego cambiaría y alteraría algunas de sus obras para publicarlas de manera póstuma, un matrimonio que nunca le dio la felicidad, y algunos otros pesares, su obra dejo de ser esa lectura maravillada ante el progreso científico para convertirse en la visión de un hombre que reprocha una humanidad exclavizada por ese mismo progreso y el imperialismo, un tema al que era especiallmente sensible.

Y aún con todo ello, las obras más exitosas del gran autor francés, supusieron un conocimiento sin precedentes de las masas que se decantaban por leer las nuevas obras de Verne, sí como nosotros aún hoy en día, de los nuevos conocimientos y que Verne sin duda alguna anticipo por ese mismo conocimiento adelantos que ya luego el mundo, tiempo después de desaparecido el autor, confirmaría.

En Los quinientos millones de la Begún: una historia maravillosa y también un anticipo de lo que con el tiempo serían las armas de destrucción masiva y los reprochables gobiernos totalitarios.  En De la tierra a la luna, Verne nos presentó las naves espaciales  y claro está los viajes que mucho tiempo después el hombre haría al espacio. En Una ciudad flotante, avistamos los grandes trasatlánticos que hoy cruzan los mares, Cinco semanas en Globo, una de sus obras más versionadas en el cine, nos lleva al aviso del descubrimiento mucho tiempo después de las fuentes del Nilo. Y tantos inventos más que sus contemporáneos pudieron imaginar y las generaciones siguientes disfrutar gracias al talento de don Julio Verne, y sí!!!! hoy me leen gracias a su visión anticipada de la internet, cuando lo comento con algunos no se lo creen, para confirmarlo basta leer Paris en el Siglo XX y Una ciudad flotante. Un genio Verne.