Aunque su autor Honore de Balzac ha sido colocado  entre los más influyentes escritores del realismo francés, esta es una novela que igual puede considerarse realista que romántica, y en mi opinión es esto más que aquello, porque resulta el romanticismo de Eugenia demasiado notorio en un mundo vano y lleno de codicia que la rodea.  Esta novela forma parte del gran proyecto “La comedia humana” del escritor francés, que publicada en 1833 se convirtió rápidamente en un éxito editorial rotundo, no en vano, leer la obra nos confirma el talento del escritor de Tours, y la trama encantadora de Eugenia Grandet, una de esas heroínas que hacemos nuestra, que nos resulta inolvidable, y cuyos pesares, totalmente inmerecidos, nos resultan también, en una actitud solidaria con la chica.

Eugenia Grandet, se convirtió pues en un gran desahogo, al menos temporal, para un Balzac  siempre agobiado por las deudas, a partir de ahí se dedicaría con ahinco a una literatura que le haría uno de los mejores escritores europeos, y a la vez dejaría atrás la imágen, en la que hasta su misma madre le colocaba “infame vendedor de folletines” y es que el pobre Balzac, tuvo que depender siempre de una madre empecinada en que él hiciera carrera en otra cosa que no fuera la escritura.

De la vida de Balzac, ya daremos cuenta en otro post, pero en cuanto a Eugenia, la pobre, porque aunque su padre resulta un rico vecino del lugar, y muy importante,  ella y su madre viven en la mayor pobreza, porque el avaro marido controla los gastos de la casa de tal modo, que un mendrugo de pan no le pasa desapercibido y se ocupa de que la sirvienta una pobre mujerona, que le adora a pesar de su avaricia, se ocupé de que en esa casa no se desperdicie ni el aire.  Eugenia por tanto es la heredera de la fortuna del avaro,y como siempre sucede hay dos familias, con dos parientes “dispuestos” a tomar por esposa a la pobre, pero en realidad millonaria hija del vecino, cuya madre es otro caso de pena en la trama, una mujer que ha heredado una fortuna que administra el avaro, quien quizá y a veces se hace el olvidadizo, apenas le da unos cuantos duros para sus gastos, la chica y la madre se pasan la vida con dos vestidos, la situación cambia en el día del cumpleaños de Eugenia, cuando el señor Grandet su padre recibe un visitante y una carta, un sobrino cuyo padre en bancarrota ha recomendado al avaricioso hermano, con la intención que le provea para marchar a las Indias.  Aquel primo parisino superficial y aburrido, causará en la prima tal emoción que terminará enámorandose y le entregará cuando él marche a las Indias, sus ahorros, las monedas que el avaro le ha dado cada cumpleaños.  El primo como suele suceder olvida las palabras de amor y en el colmo del descaro le pide a la prima, cuando ésta ya ha perdido a sus padres y cuenta con alguna fortuna, dinero para casarse con otra.

Eugenia dará prueba entonces de un corazón generoso, aún con quienes no lo merecen y se portará como todas las heroínas, generosa hasta  el aburrimiento.  La novela como todas las buenas novelas, tiene de todo, buenos ratos de risa a costa del avaro y la criada, dos personajes muy pintorescos, desprecio que inspiran los codiciosos que desprecian a la rica vecina pero igual quieren hacerse de su fortuna casándose con ella, y sobretodo, una novela de Balzac, que gusta y que invita a seguir leyendo el resto de su producción literaria.  Lee “Eugenia Grandet” pinchando aquí