Escritores famosos y sus adicciones ¿influyeron en sus obras? de todos es conocido el rumor que ha rodeado la historia del autor Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas era un adicto al laúdano, los hongos alucinógenos y todo aquello que le permitiera aliviar su tartamudeo y sus migrañas, pero más allá de su necesidad de un analgésico, Carroll se aficionó tanto a la droga que no pudo librarse de ella en toda su vida. Que algunos pasajes de su célebre libro podrían estar inspirados de un episodio del laúdano es algo que podría ser o no ser posible, algunos expertos no creen que el laúdano pudiera inspirar a nadie. También era adicto Thomas de Quincey cuya experiencia con el opio produjo su gran libro “Memorias de un comedor de opio”.

El Opio también fue la adicción de Sir Walter Scott, Percy Shelly Elizabeth Browning, Jean Cocteau, Wilkie Collins, Charles Dickens, Arthur Conan Doyle,    El Cannabis lo fue de William Shakespeare y  Robert Louis Stevenson era adicto a la cocaina.  Paul Verlaine y Charles Baudelaire eran parte del mismo movimiento poético francés y eran adictos los dos junto con Arthur Rimbaud  al ajenjo, Walter Yeats, Alejandro Dumas  al hachís, Emile Zola y Julio Verne al vino, Victor Hugo se aficionó al Hachis y Aldous Huxley al LSD.

Honore de Balzac, no tenía una vida fácil ni siendo niño ni adulto, la soledad y la frialdad de su madre le convirtieron en un hombre demasiado nervioso e inestable en cuanto a controlar sus impulsos y finanzas, y ese nerviosismo se agravó con el consumo másivo de café, que lejos de ayudarle lo ponía excesivamente sensible, alterado y aún así en aquellos momentos en que se llenaba de café, podía trabajar hasta dos días sin parar,  ese hábito que podría parecer inofensivo comparado con otras adicciones fue la causa de su muerte, el corazón falló del exceso de cafeína durante mucho tiempo.  Allen Ginsberg el poeta estadounidense se adiccionó al nitroso.

Algunos autores como William Faulkner, Dylan Thomas, Scott Fitzgerald, Edgar Allan Poe, Sinclair  Lewis, Jack Kerouac, Jack London, Charles Bukowski, Ernest Hemingway, compartían algo más que la literatura, todos ellos eran adictos a la bebida, y se entregaban con entusiasmo al consumo de alcohol.  Truman Capotte era un adicto a todo tipo de drogas.

Stephen King a la cocaína tal como le sucedió a Sigmund Freud que se aficionó a la misma, luego de verse inmerso en un estudio de sus propiedades y causas, que le tomó tanto tiempo como para volverse adicto a la misma. Anais Nin al LSD, Edgar Allan Poe era alcohólico y se dice que consumía el Opio, William Rehnquist el Placydl. Jean Paul Sartre a las anfetaminas.  Y tantos más que se habrán visto en medio de un nócivo hábito, pero que nunca se podría decir que su talento derivaba de la adición porque como cuando los estudios hechos en España dieron cuenta que los problemas mentales no estaban ligados a la creatividad, las adicciones tampoco pueden considerarse influencia en el quehacer literario, sino ¿por qué tantos con todo tipo de adicciones no hicieron jamás una poesía o una novela?