Bueno es soñar, despertar es mejor
si se despierta en la mañana.
Si despertamos a la media noche,
es mejor soñar con el alba.
Más dulce el figurado petirrojo
que nunca alegró el árbol,
que enfrentarse a la solidez de un alba
que no conduce a día alguno.

Cuando cuento las semillas,
sembradas allá abajo
para florecer así, lado a lado;

cuando examino a la gente
que tan bajo yace
para llegar tan alto;

cuando creo que el jardín
que no verán los mortales
siega el azar sus capullos
y sortea a esta abeja,
puedo prescindir del verano, sin queja.

Emily Dickinson, Massachussetts 1830-1890 es considerada una de las poetisas americanas más talentosas.  Su vida sin embargo estuvo llena de soledad y por decisión propia se confinó en su casa desde joven de donde no salió más que pocas ocasiones.  Admiraba la poesía especialmente la de Keats, consideraba a Elizabeth Browning una de sus más grandes influencias y recibió como pocas mujeres en su época una esmerada educación, sin embargo se volvió timida, nostálgica y carente de relaciones resultado de un ambiente excesivamente puritano y estricto en el que vivió desde niña.