Ellen Ternan a  la sombra de Dickens, de todos es sabido que los grandes genios literarios son excepto su enorme talento, personas como cualquier otra que viven y siente las mismas ambiciones y sufren las mismas añoranzas y desilusiones, así que dicho eso poco o nada debería de resultar para el público la vida persona plagada en muchos casos de secretos de algunos grandes escritores, y aún así como sucede hoy en día con los menos talentosos pero al final famosos, actores y cantantes, al público le interesa hurgar en sus vidas y adentrarse en sus secretos, por estas razones sin duda el idilio de años de la actriz teatral y el autor más renombrado de la época victoriana Charles Dickens no pasó en secreto como ellos cuidaron de mantenerlo.

Charles Dickens se convirtió de pobre niño explotado trabajando en fábrica de betún, en periodista y luego escritor de gran éxito cuya fama llegó en vida hasta el nuevo mundo, para cuando conoció a Ellen Ternan “Nelly” la hija de una familia de actores teatrales, que actuaba por ella misma desde niña junto a sus hermanas, era un hombre famoso y casado padre de 10 hijos, que alternaba la vida entre su hogar familiar y un piso de soltero en Londres. Aquel encuentro con Ternan y sus hermanas para un “casting” diríamos hoy, encendió la mecha de una pasión que duró hasta la muerte de Dickens.

Por aquellos años Dickens se encontraba en medio de su crisis de la mediana edad, ya se pensaba aburrido de la vida familiar, su mujer le parecía poco atractiva e inteligente, veía que mientras él iba camino a convertirse en el escritor más reconocido, su esposa se había estancado en el cuidado de una nada controlable prole de 10 niños, y para cuando encontró a Ternan, nuestro buen Dickens había sufrido el rompimiento de su sueño adolescente se había reencontrado a su primer amor idealizado, que había resultado tan poco atractivo al cabo de los años, María Beadnell lucía regordeta y simple para un Dickens que la había ornamentado en su mente.

El amor entre Ternan y Dickens aunque avasallador fue muy discreto, aún así fue descubierto por la esposa como resultado de unas joyas que el autor regaló a su amante, el escándalo no se hizo esperar, aunque de todos era sabido que Dickens y su mujer no se llevaban bien hacia tiempo, no tenían nada en común, ella era descuidada con la casa y poco cuidadosa con los niños, pero Dickens cometería errores graves, escribiendo a un diario sobre la inocencia de su amante  como negando el romance que a todas luces era conocido, alejando a los niños de su madre, y peleando con el hijo mayor que decididamente se solidarizó con la abandonada señora Dickens.

Cuando el público y la señora Dickens esperaban una demanda de divorcio, el autor se lo pensó mejor en cuanto al costo en su reputación de admitir el adúlterio para obtener el divorcio, prefirió dejar el tema en rumores y seguir con su “Nelly” a escondidas.  Y eso sin duda influyó en el enfriamiento de la relación que aunque duró hasta el final de la vida de Dickens no fue ya la que fuera al principio, debido a la decisión de Dickens de no divorciarse y a que las hermanas de Nelly hicieron buenos matrimonios mientras ella quedo relegada a amante del famoso autor.

Ciertamente la relación de Dickens con Ternan fue en alguna medida de amor, y también es cierto que dejo de amar a su esposa mucho tiempo atrás, pero ni Ternan ni Mrs Dickens parecían ser el ideal femenino del autor, era otra mujer la que encarnó para él siempre la perfecta mujer que Dickens admiraba, a la que lloró y cuyo anillo retiró de su dedo el día de su muerte para llevarlo siempre, su cuñada Mary Hogart.

También te interesará.

Charles Dickens visto por GK Chesterton

La soledad de Dickens un relato de los últimos años del autor

Sentimental de Charles Dickens niña bien escapa de casa