En octubre de este año tiene previsto aparecer la nueva entrega de las estrambóticas aventuras del Marqués de Sotoancho.
Bajo el título “El diario de mamá y los ruiseñores”, Alfonso Ussía, esta vez de la mano de Editorial Planeta, nos ofrece un nuevo episodio del, ya “huérfano”, señorito andaluz, al que no le queda más remedio que seguir soportando a su madre, incluso después de haberla enterrado en la anterior entrega.

Es la décima entrega de esta saga que se iniciaría en el 1998, con la publicación de “Memorias del marqués de Sotoancho. La albariza de los juncos”, que en el año 2000 daría el salto a una serie televisiva.
Ildefonso María Ciriaco Ussía Muñoz Seca, más conocido como Alfonso Ussía, nacería en Madrid el 12 de febrero de 1948 y sus iniciaciones en el mundo literario serían como articulista y columnista en la prensa. El primer libro que publicó fue “Coplas, canciones y sonetos para antes de una guerra”, en el año 1979 y desde entonces lleva ya más de treinta novelas, de las cuales, nueve, pertenecen a la saga del Marqués de Sotoancho.

El Marqués de Sotoancho es el retrato irónico de un señorito andaluz, propietario de la imaginaria e inmensa finca “La Jaralera”, situada a caballo entre las provincias de Cádiz y Sevilla. “La línea que separa Sevilla de Cádiz corta la casa de La Jaralera, de tal forma, que el comedor principal de la casa pertenece a dos provincias distintas. Cuando Sotoancho y su madre ocupan las cabeceras de la mesa, Sotoancho come en Sevilla y su madre lo hace en Cádiz” (Memorias del Marqués de Sotoancho. Ediciones B.-2000).
El personaje es un rico heredero que no consigue deshacerse de la soltería hasta los sesenta y dos años, a pesar de “mamá”, la marquesa viuda de Sotoancho, casándose con Marisol, una belleza rubia y jovencísima que es hija del guarda de la finca. (Pachucha tirando a mal. Ediciones B. 2001)
En realidad Sotoancho es un personaje dominado, desde siempre por su madre, y que hecha de menos a su padre, cuanto más, con el paso de los años, “Tiene rasgos de señorito vano y prepotente, pero también se nubla de melancolías y afectos”.
Su madre es de otra pasta, para ella “Franco y su Orden lo eran todo”, su única ambición es ser algo en la corte “Los reyes nos tienen envidia porqué ellos viven en una sola provincia mientras que nosotros lo hacemos en dos”. Ninguna mujer era digna de ostentar el título de Marquesa de Sotoancho que ella, con tanto orgullo había ostentado hasta que su hijo, en un arrebato, la relegó al título de “marquesa viuda”.
Tras varios amagos de morirse, principalmente cuando su hijo estaba lejos, a punto de encontrar a la mujer de su vida, finalmente se muere de verdad en “¡Milagro! se ha muerto mamá” (2007)

Pero su muerte no significa que deje de maltratarle como ha venido haciendo desde que él era un niño. Ha dejado un Diario en el que su maldad se hace más evidente, si cabe. El pobre marqués lee el diario cuando sus actividades diarias se lo permiten.
Mientras tanto, tiene que organizar una cacería a la que está invitado el juez Garzón y, muy probablemente, el ministro Bermejo. (El diario de mamá y los ruiseñores. Ed. Planeta-octubre 2009)