El libro de los amores ridículos de Milán Kundera, data de los años 60 y aún así siempre resulta una agradable y aleccionadora lectura, las relaciones amorosas y el sexo son mostrados con claridad y un toque de diversión, sin que por ello se les reste ser parte de las realidades a veces confusas de los seres humanos. Y vemos esas interrelaciones románticas y sexuales en las parejas del libro, en distintos contextos, con distintas personalidades, frente a distintos modos de amor.

Según la visión de Kundera las relaciones de cada ser humano son complicadas, y las interrelaciones con una pareja tienen lógicamente que serlo aún más.  En el amor podemos ser un tanto racionales y ya pronto caer en lo que los sentimientos nos dicten, esa mezcla de razón y corazón puede  complicarnos ciertamente, ocurre sí. Ya nos vemos poniendo nuestros sueños en alguien más y esperando que esos sueños se tornen en realidad.

Queremos ser, aunque a veces lo hagamos de la manera equivocada, esa persona que pensamos ese alguien que nos importa, desea que seamos, como renunciando a ser lo que somos, como si de repente el amor lejos de confirmarnos lo especial que somos cada ser humano, nos aclarará que debemos ser como alguien más esperaría que fueramos, siendo que debemos ser auténticos y que deben amarnos por ser como somos y no como pretendemos. Y claro está los sueños que ponemos en ese alguien más, haciéndolo perfecto a nuestra mirada, igual un día comprobamos que no es más que otro ser humano como nosotros.

Es un libro divertido que nos lleva a reflexionar, sobre el amor y el sexo y los problemas que derivan de ellos, un libro sobresaliente de un autor sobresaliente. Pero añadiré que como parte de la literatura que sí vale la pena, es casi obligado leerse este libro. Aunque…por mucho que nos empeñemos en “comprender” el amor y el sexo, las relaciones, esa persona que queremos amar…no hay tal, el mismo Kundera nos lo adelanta en su obra, esa explosiva mezcla de corazón y razón no nos impedirá amar y cometer errores, y aún así…el amor es tan delicioso sentimiento y el sexo un aspecto tan gratificante que no podemos menos que ser ridículos y enamorarnos apasionadamente.