El Jardín de cemento, el incesto. No recuerdo cuántas novelas leí a lo largo de los años que trataran el tema tabú del incesto, pero si recuerdo que aunque para muchos fuera Nabokov el que nos planteara el tema en su “Lolita” y luego “Ada o el Ardor” no ha sido sólo el más famoso de los autores rusos del siglo XX el que hablará del asunto, realmente podríamos encontrarnos con muchas historias que giran sobre este preocupante tipo de relación.  Ya en nuestro idioma y mucho tiempo antes que Nabokov, Rosa Chacel una escritora española encaraba  el tema que aunque confinado al tabú, era una realidad en las sociedades de todos los tiempos y este libro de 1973 de Ian McEwan nos habla  nuevamente del incesto.

Aunque la trama parezca lenta por momentos , y complicada como son las relaciones adolescentes, no deja de tener interés y lo ha tenido hasta convertirse en una película en años anteriores. En nuestro “Jardín de Cemento” una familia se ve rota con la muerte del padre, ya la madre le seguirá al más allá, y los hijos dos adolescentes y otros pequeños se ven confrontados ante la realidad de que por estar solos serán separados  y enviados  a orfanatos. Idean entre todos no dar aviso de la muerte de su madre y para ello guardan el cádaver y lo entierran en el sótano de casa.

Siguen adelante, esto es inexplicable por cuanto si nos  ponemos lógicos con la realidad, nos preguntaríamos ¿es posible? ya los mayores se ocupan de los menores y se ven el chico Jack  y Sue confrontados por ejercer el liderazgo de la pandilla, y en plena efervescente adolescencia  y esa urgencia sexual que está despertando incestuosamente en ellos,  llega al climax y su realización, cuando la chica trae un nuevo novio a casa y el hermano lógicamente se siente celoso. El libro nos lleva a la convicción de que sin autoridad la familia no podía funcionar, y que el incesto es más resultado de esa falta de dirección que de verdadera atracción sexual, ¿la culpa por ocultar la muerte de su madre? ¿las responsabilidades? podría casi ser cualquier cosa o nada.

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