Dora Diamant el último amor de Kafka, para los que han escuchado ¿quién no? sobre el celebrado Franz Kafka sin duda alguna y luego de leer su obra, intentar comprender su obra, admirar su obra, se pensará que Kafka agobiado por sus “demonios”, torturado por su enfermedad estaba lejos de ocuparse de cosas como el amor, nada de eso Kafka un hombre como cualquiera se sintió enamorado, encontró la mujer que hacía sentir cautivado su corazón y sin embargo el destino adverso le arrancó la vida, alejándole de la mujer que amó hasta su último suspiro, como un lamento de encontrarla demasiado tarde y no tener vida para compartirla con ella.

El encuentro no podía ser más romántico, Kafka se encontraba en 1923 pasando unas vacaciones a orillas del Báltico cuando se encontró don Dora Diamant, ella trabajaba en un campo de niños refugiados, el verse fue suficiente para encender la llama del amor, y de una charla trivial, sus corazones encadenaron hasta el día de la muerte de Kafka menos de un año después. Fue uno de esos amores demasiado apasionados, demasiado sinceros que no faltó tiempo para conectarse uno con otro. Ella le enseñó hebreo y él la acercó a la literatura.

El dejo la casa de sus padres para mudarse con ella a Berlín, no era que no quisiera abandonar la casa paterna, la vida de Kafka según él y algunos de sus biógrafos estuvo siempre en medio de las confrontaciones de su padre que despreciaba el sueño de su hijo de convertirse en escritor, un desprecio que le llevo muchas veces a golpear al joven Kafka. Sus días juntos fueron de felicidad, ella lo amaba intensamente y él la venerabla, ella era jovial y divertida, él era, al menos con ella, tierno y  extrovertido. Pero la tuberculosis minaba la salud del autor de Metamorfosis que había publicado en 1915 y en el año siguiente moriría, no sin antes rogar a Dora y a Brod destruir sus papeles, fue éste último el que permitió al mundo conocer más de Kafka y admirarle, porque fue él quien a diferencia de Dora no cumplió el deseo del moribundo y no quemó sus papeles que publicó los siguientes años.

Dora con la muerte de Kafka cayó en un estado de tristeza, del que se recuperó lentamente y se alejó de la ciudad, se volvió a matricular en la escuela, se casó con un comunista y se hizo ella misma izquierdista, con los nazis en el poder huyó de Alemania a Rusia a donde también sufriría la persecusión de Stalin, llegada a Inglaterra de Rusia fue con su hija confinada en la Isla de Mann para al final se libertada y seguir su vida en Londres donde murió en 1952. Aunque ella tuvo una vida llena de cosas luego de morir Kafka, el amor entrañable que sintió por aquel hombre neurótico, extraño, dado a la melancolía que despreciaba a la humanidad  que consideraba alienante y se reía de lo absurdo de la existencia, pero que para ella era el hombre amable que la amaba y ella amó.