Don Juan es un bien apersonado personaje, muy pagado de sí mismo que igual seductor que valiente, tiene en poca estima el sentimiento femenino, por cuanto seduce y abandona sin remordimientos a muchas ingenuas.  Don Juan está comprometido con Doña Inés desde que ella siendo niña ha sido enviada a educarse en un convento, en algún momento habrán de desposarse,  pero todo se complica  cuando don Juan en medio de una apuesta con don Luis Mejía, se decide por apostarle que seducirá a la novia de aquel y él mismo se hará novio de una novicia.  ¿El resultado? totalmente inesperado para don Juan, ya su casi suegro se entera de la apuesta y lo aleja de su hija, que confinada el convento sufre por su enamorado.

Aquella apuesta provocará un duelo y el exilio de don Juan, que marcha lejos de su tierra, Sevilla, a la que volverá en algún momento muchos años después para encontrarse que su amada Inés que igual lo amaba a él, se ha muerto de pura melancolía.   Muchas viscitudes habrá de enfrentar don Juan antes de reunirse a través de la muerte con su amada y subir jubílosos al cielo, un relato con final feliz, ni hablar de los que gustan a todos, con uno de los personajes más alabados de la literatura.

José Zorrilla (Valladolid  1817-Madrid 1893) es uno de los más grandes representantes del movimiento romántico español, que se inició en las letras en 1836 luego de huir de la casa paterna haber abandonado estudios y convertirse en un joven díscolo y enamorado. En Madrid frecuentó a la gente de las letras y leyó sus poenas en el Parnasillo se casó con una viuda irlandesa mayor que él y que le haría muy infeliz y le obligaría a huir siempre de ella, llevándole a un autoexilio a París.

Zorrilla no fue siendo joven feliz debido al carácter frío y autoritario de su padre, asunto que lo marcaría el resto de su vida, las irreconciliables diferencias con su padre se ven en su obra, vivió una vida como la de tantos otros literarios, llena de estrecheces económicas, asunto que no logró nunca hacerle perder su actitud alegre y su natural llano y sincero, ya era un hombre agradable para los demás hombres que encontraban su charla animada e interesante. Hombre sencillo no buscó nunca la posición social ni el dinero, fue sí un amante de las mujeres a las que admiraba y vivió apasionados romances con algunas.