Esta más que una novela que no lo es, es una carta, una carta llena de sentimientos, una carta de dolor y sufrimiento escrita en una prisión, es también un reproche para el que habiendo sido objeto de amor, abandona a quien le ama en plena adversidad, pero es también un acercamiento a la personalidad carismática de un talentoso escritor: Oscar Wilde.

Wilde había sido condenado a la cárcel de Reading bajo los cargos de sodomía y conducta indecente, Wilde era homosexual y se había enamorado de su amigo “Bossie” al que le escribe la carta. Bossie que así era su nombre entre amigos, no era más que Alfred Douglas el amante de Wilde, aristócrata hijo de los Marqueses de Queensberry que hasta el momento de la carta no había visitado, no le había escrito una línea, lo había ignorado y se había resguardado en el silencio, ignorando lo que pasaba a Wilde en Reading.

En la cárcel la vida le ha sido dura al escritor, pero lo que más le ha atormentado es la indiferencia de aquel por cuyo amor guarda prisión. Douglas reflejaba para Wilde el desprecio que una sociedad intolerante hacia de su vida, confinándole en la cárcel y promoviendo el alejamiento de todos. Es una forma de conocer a Wilde y de atisbar un poco la rigida vida en la Inglaterra victoriana, en la que el excesivo tabú en todo, creaba vidas aprisionadas por el rechazo y el dolor.