Parece que la hermosa Princesa de Eboli  estaba destinada como deseaba, a ser recordada por siempre.  Mujer hermosa, aunque había perdido un ojo en una práctica de su deporte favorito, la esgrima.  Elegante,  inteligente y de noble estirpe, anhelaba en su vanidad, brillar en todo momento. Lo ha hecho, durante su vida y luego de su solitaria muerte.  Ana de Mendoza, Princesa de Eboli, Condesa de Mélito y Duquesa de Pastrana, tenía un rancio abolengo: Los Mendoza, influyente y poderosa familia de Cataluña, hija de Don Diego Hurtado virrey de Cataluña y Aragón.   Recibió  una esmerada educación  y por ella misma se convirtió además en una mujer importante, llegando a ser amiga allegada de Felipe II.

Casada muy joven con un amigo del rey, Ruy Gómez de Silva , tuvo 9 hijos.  Brilló en la corte, y su vida tuvo sus controversias.   Estando casada se llevó bien con el marido y tuvo una conducta intachable, tuvo eso sí algún desencuentro con la entonces hermana Teresa de Jesús, quien habitaba uno de los conventos auspiciados por los Eboli,  mujer de carácter la princesa quisó siempre imponerse  hasta a la orden de las Carmelitas, dirigida por Teresa de Jesús.  Sorprendente que aquella, accediera a aceptarla a ella y su séquito de damas  como monjas, luego de enviudar. Pero la más hermosa de las españolas de su época, no se conformaba con aquellas austeras celdas  y siguió comportándose como noble que era y  como resultado la congregación abandonó Pastrana y ella enfureció publicando un libro que resultó en un escándalo para la sociedad de la época, en el que se vio involucrada hasta la Inquisición.   Cuando parecía que la Princesa de Eboli se calmaría y ocuparía un lugar tranquilo en la sociedad,  se ligó sentimentalmente con un personaje importante en la corte, Antonio Pérez, el secretario del rey  y un antagonista declarado con otro importante empleado real, Juan de Escobedo, secretario del mediohermano del Rey, Juan de Austria.  A partir de esa relación sucederían hechos que marcarían la historia y condenarían al cautiverio a una mujer admirada por todos.

 

Pérez y Escobedo habían sido amigos, y aquel había recomendado a éste como secretario de don Juan de Austria y Escobedo había sido amigo del finado marido de la princesa, Ruy.  Las relaciones de la princesa y Pérez fueron descubiertas por el hábil Escobedo y Pérez a su vez descubría las intenciones de Escobedo y don Juan de Austria en los Países Bajos.  Queriendo cubrirse Pérez denunció a Escobedo que con don Juan de Austria terminarían en el exilio, y tristemente el asunto no acabó ahí cuando Escobedo y don Juan solicitaron al rey volver a España y éste accedió, Pérez ordenó la muerte de Escobedo a manos de unos criminales, aquel lamentable suceso, conocido como “La conjura del Escorial” acabaría tiempo después con Pérez y con la Princesa de Eboli.

Felipe II, mandó a aprenderlo varios meses después y aquel  se dio a la tarea de perjudicar a su antiguo jefe, siendo el culpable de la “leyenda negra” del Prudente, huyó luego  a Francia y murió en la pobreza, olvidado y despreciado por la traición que cometió contra España en varios países en donde se asiló.  No le fue mejor a nuestra protagonista, la princesa fue confinada en 1579 y  acabó sus días en 1592  acompañada por una de sus hijas y algunas de sus damas de compañía.

Aquel triste episodio del Escorial quedaría ligado por siempre  a la vida de la Princesa.    Triste que luego de ser durante mucho tiempo amigos, habiéndose casado con uno de los mejores amigos del rey, siendo ella misma considerada por él  como una prima, luego del asunto de Escobedo, él se distanciara de ella, relegándola a su palacio y  encerrándola por el resto de su vida, tratándola despectivamente y olvidando los años en que aquella, compartía con Felipe II y su primera esposa, paseos y fiestas palaciegas.  Algunos argumentaron aquella represalia real, contra una de las más estimadas damas del palacio, a un arranque de celos, ¿Felipe se sentía traicionado? ¿fueron amantes? como corrían los rumores de la época.    Lo que haya sido, indudablemente Ana de Mendoza, es una de las figuras femeninas más recordadas en la historia española.  Lee más sobre la Princesa de Eboli pinchando aquí.