El padre del idioma italiano” o “El poeta Supremo” como quisieran llamarle aquellos hermosos adjetivos solo podían corresponder al poeta mejor de Italia, Dante Alighieri.  Hijo de un acomodado hombre de negocios residió siendo niño en su natal Florencia y quedó huérfano de madre cuando contaba unos pocos años. Su padre volvió a casarse y tuvo por ese lado dos hermanos. Dante fue comprometido en matrimonio cuando era niño y el mismo se hizo efectivo cuando era un adolescente por lo que siendo muy joven era ya padre de varios niños.

Dante y Beatriz en el puente de la Trinidad (Henry Hollyday)

Como hijo de buena familia, recibió instrucción particular y él por sus propios intereses aprendió sobre ciencias y lenguas, y se mostró interesado por la poesía, la que llegaría con una gran obra cumbre “La Divina Comedia”. El hijo de un guelfo fue expulsado de Florencia al exilio cuando los gobelinos volvieron a la ciudad, inició así un largo exilio que le llevó al final de sus vidas hasta Ravena en donde murió a los 53 años el 14 de septiembre de 1321.   Sus restos no volvieron a su tierra natal y permanecen aún en Ravena.

Dante con su “Divina Comedia” era ya un personaje respetado en su época siendo la biografía que de él, hizo su compatriota Giovanni Boccacio una de las más completas sobre el célebre poeta.  Dante se manejaba con propiedad no solo en la literatura, sino en las ciencias, la política y la filosofía lo mismo que hablaba con total fluidez el latín.

De todos es sabido la apasionada inclinación de Dante por Batriz Portinari su heroína presente en algunos cantos de La Divina Comedia.  Se conocieron cuando ella tenía unos 9 años y no la volvió a encontrar hasta una década después y entonces y años atrás no se atrevió a decirle nada, le amaba entonces silenciosamente con la ímpetu del amor de siempre.  Y es que aunque hoy en día muchos estudiosos de Dante especulen sobre la real existencia o no de Beatriz Portinari lo cierto es que entre la primera vez que la vio y el día en que ella murió Dante le guardó una fidelidad ejemplar que ya en medio del dolor y su pérdida dio paso a un poeta torturado, a un hombre que buscaba en saciar sus exigencias sexuales para quizá calmar el dolor del amor perdido.  Una relativa calma llegaría cuando se ha casado.

Y aunque hoy algunos piensen que Beatriz solo era un personaje de la mente del poeta para su “Divina Comedia” ciertamente los hechos ocurridos en su vida apuntan a que en algún momento la conoció y la amó.