Daniel Stern amante desdichada de un genio, conociendo la historia de algunos grandes escritores vamos descubriendo que algunos de ellos, mimados de la fortuna, nacieron predestinados a la literatura y que muchos caminos pudieron intentarse en sus vidas, pero para muchos el escribir supuso la intención desde siempre en sus vidas, mientras que otros por avatares de la existencia llegaron a encontrarse escribiendo sobre sus vivencias, sobre sus alegrías y tristezas, con la suerte de lograr transmitir sus ideas con acierto y gustando al público.

Este es el caso de Daniel Stern, el seudónimo masculino usado por la preciosa condesa de Agoult, Marie de Flavigny, una chica de Frankfurt del Meno que con una educación exquisita, una vida en la alta sociedad hizo un matrimonio afortunado con el conde de Agoult, llevando un vida de dama de sociedad tranquila y despreocupada pero que sin embargo vio cambiar de repente cuando en una fiesta de sociedad conoció en 1832 al gran pianista Franz Liszt y se enamoró perdidamente del genio.

La relación fue de deslumbramiento mutuo, aunque con el tiempo ella comprobaría con amargura que Liszt continúo con sus variados amoríos, mientras ella abandonó a su marido y se fugó a Suiza con el pianista, comenzando una vida complicada, que dio fruto en 3 hijos, un viaje por Europa y la soledad y amargura para la Condesa de Agoult que como medio de olvidar su desdicha, curar el corazón herido del desamor, se separó de Liszt y se dedicó a la escritura, en sus famosas “Memorias” contaría al mundo la relación con el genio de la música, y abrigaría por él hasta el final no rencor por el destrozo de sus ilusiones sino agradecimiento por haber sido indirectamente él, a causa de su desdén, el que la impulsó a escribir.