Cuando pienso en reseñar este libro, no me decido pronto sobre qué categoría le correspondería ¿humor? ¿relaciones? ¿autoayuda?  pero en realidad  Cortados, solos y con mala leche de Carmen Rico Godoy, leerlo es gastarse un rato de buena risa, lo que he ido haciendo a intervalos los últimos días, cuando lo he retomado cada mañana para avanzar en él, he echado las risas que promete.

De Carmen Rico Godoy leí y les conté antes Como ser mujer y no morir en el intento, su humor ácido, su talento literario, esa soltura y esa manera de escribir para relajarnos y divertirnos al mismo tiempo que nos da catédra sobre las relaciones y el comportamiento humano es sencillamente, fántastica. Me encanta lo que he leido de ella hasta hoy.

En Cortados, solos y con mala leche, nos regala una historia de devaneos, complicaciones sentimentales, y es que las relaciones son todo menos aburridas. Una presumida con buen piso que monta cenas cada sábado para más que recibir, presumir de su casa de diseño, este personaje nos resultará conocido sin duda alguna, pero todos lo son, porque este libro no es más que una hilarante historia sobre los hombres y las mujeres, y sus relaciones.

Hay cuernos para la pobre Gelu a quien el marido le es infiel con América, hay en realidad infidelidades, mala leche, muchos solteros o casi solteros, cortados como dice ella, y mucha realidad cotidiana. Muchas fantasías, (quién no es es fantasioso), dudas, deseos, aspiraciones, ligues y rompimientos, un libro para leerlo y acomodarse en el sofá a echar unas risas. En la vida más vale reir que pensarse, ¿por qué somos tan complicados para amar y nos amen?  ¡me ha encantado! prometo terminar pronto “La costilla asada de Adán” y ya les digo, el invierno llega y es hora de entretenerse con una historia que les dejará una sonrisa.