Albert Cohen nació en la isla de Corfú, de una familia judía que se dedicaba al negocio del jabón en la isla.  Los primeros años de Cohen fueron de tranquilidad, parecía que aquel lugar sería su hogar para siempre.  Sin embargo, las cosas estaban cambiando en el continente, e iban a influir en su vida y en su obra.   Los primeros motivos para emigrar a Francia, fueron la complicación de su economía, la familia estaba teniendo una mala racha y decidió marchar y establecerse en Marsella, ellos huían no solo de la caída de su negocio, sino del antisemitismo que en la Isla estaba ocurriendo y no imaginaron lo que esperaba en el continente, en donde luego estallaría la guerra y habrían de refugiarse en Londres, asistiendo al mayor exterminio que el mundo había vivido hasta entonces.

“Comeclavos” es un personaje un tanto particular, que se inventa fantasías sobre si mismo y se las cree con fervor, lo que sin duda alguna resulta en una novela graciosa y entretenida, para algunos “Comeclavos” es una horrorosa visión del mundo, y para otros el enojado ánimo del escritor. Leerla sin duda alguna es la mejor forma de hacernos una apreciación, de un libro muy bueno de un escritor notable que aunque no esté en los estantes como tantos otros, ni sea de esos nombres que cuando nos lo mencionan rápidamente asociamos, es sin duda alguna una buena forma de literatura.