Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Al gran autor argentino Julio Córtazar quizá se le recuerda más por su obra en prosa, sus novelas son referentes de la literatura mundial, pero él también fue un consagrado poeta, que empezo a publicar sus obras en 1938 con  su poema “Presencia”. Llegó a Europa en los años 50 con una beca pero él había nacido de padres argentinos en Bélgica, aunque vivió toda su vida en Buenos Aires, Argentina y trabajó como maestro durante algún tiempo. En Europa se involucró en la vida artística y conoció a muchos talentos de la época convirtiéndose pronto en una figura importante en la literatura europea desde mediados del siglo XX.