Anton Chejov “la literatura es mi amante”, hemos encontrado a medida que les hemos ido contando sobre los grandes escritores clásicos y los contemporáneos, hemos ido descubriendo sus formas de pensar y vivir, lo que no los aleja de ser humanos como todos pero nos muestra sí que muchos de ellos, los grandes escritores eran sí personalidades especiales, dotadas de un talento natural que los llevó por el camino de la literatura y los encumbró en la admiración de todos. Uno de ellos reviste entre los autores rusos especial interés, Anton Chejov, su influencia alcanzo a muchos literatos del siglo XX y algunos como Hemingway influenciados por Chejov le confirieron a regañadientes su valor y otros como Woolf le ensalzaron como debía, hoy por hoy es considerado uno de los mejores escritores y uno de los más notables en revolucionar a su manera  la literatura como un hacedor de cuentos insuperable.

Chejov nació el 29  de enero de 1860 en el sur de Rusia en el seno de  una familia ligeramente acomodada, pero en un ambiente marcado para siempre en la mente del autor por la actitud tiránica y abusiva de su padre Pavel, que está presente en muchas obras de Chejov, pero si el padre era una mala  forma de vida para los hijos de la familia, la madre fue la entrañable compañera de sus hijos y a la que Chejov admiraría y reconocería siempre como una de sus grandes influencias. Chejov estudió medicina, su gran pasión la que concluyó con mucha precariedad luego que su familia fuera a la bancarrota, y aún cuando se dedicó luego a la literatura con éxito, jamás abandonó la medicina, de la que precisamente dijo, la medicina es mi legitima esposa y la literatura mi amante. Ambas eran caros afectos para el autor.

Logró pronto el éxito y aunque su carrera notable como dramaturgo sufrió por un desastroso debut, el público corrigió el asunto y sus 4 obras de teatro son hoy referentes mundiales de su época. Se casó más que todo por cumplir con el tema, y tuvo un matrimonio peculiar en que permitió a su esposa vivir lejos de él e intentar una carrera como actriz mientras él vivía ya en Yalta que en Moscú y se dedicaba a ejercer la medicina para los pobres, y escribir labrándose un gran prestigio. La sombra de la tuberculosis llegaría en plena juventud, y aunque decidido a no tomarla en cuenta, se vió en algún momento limitado por los períodos en que la enfermedad hizo crisis. Se ocupó de su familia desde siempre y vivió por largas temporadas junto a su madre y hermana, pero en 1904 la enfermedad había minado ya su fortaleza, moría luego de un ataque el 15 de julio moría mientras se encontraba en Bosque Negro Alemania, apenas tenía 44 años.