Margaret Landon se inspiró en la historia de Anna Leoonowens y en los libros que la misma escribió sobre su estancia como institutriz de los hijos del Rey de Siam, hoy Tailandia, a finales del Siglo XIX, y aunque Anna Leonowens se ocupó por si misma de contar sus experiencias en Siam, quizá los lectores y la gente que gusta del cine desconocen esos libros que convirtieron a Anna Leonowens a su vuelta a Inglaterra en famosa escritora pero sí conocen el argumento del libro primero y película después “Anna y el Rey de Siam” de Margaret Landon.

Aunque adecuada para convertirse en novela la historia de Landon, cuenta el viaje que en 1862 emprendió la viuda de un oficial inglés con dos hijos, en la historia de Landon es solo un hijo, para ocuparse como institutriz de la prole del rey de Siam Phra Chom Klao que tenía nada menos 82 hijos con 39 esposas.  Durante aquella estancia Anna mostró a la gente de Siam que simpatizaba con ella, el mundo occidental mientras ella misma conocía la cultura de Siam.

El Rey ansiaba una institutriz que enseñara a los niños idiomas y no les alejará de sus costumbres y tradiciones, en algún momento Anna influirá al rey y los niños con su forma de ver  la vida. En la historia Anna y su hijo ayudarán al rey cuando ocurre un enfrentamiento con algunos invasores, Anna Leonowens volvió a Inglaterra pocos años después para dedicarse a ser escritora y uno de los hijos del rey educado por ella se convirtió en el sucesor de su padre cuando el Rey murió de malaria.

Es una bonita historia  sobre una viuda institutriz de 28 años que viaja a un mundo distante, sin saber qué le espera y exponiéndose en una cultura que le es totalmente diferente, sin duda orillada por la necesidad de mantener a sus hijos.  Quizá por ello me gusta el personaje de Anna Leonowens porque se aventura y lejos de ser como sus contemporáneas, decide trazar su destino y no quedarse a esperar que algún hombre, común en la época, la desposara para salir adelante.