UN DÍA… Andas por esos mundos como yo; no me digas que no existes, existes, nos hemos de encontrar; no nos conoceremos, disfrazados y torpes por los caminos echaremos a andar. No nos conoceremos, distantes uno de otro sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. ¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? Diremos, el camino volviendo a desandar. Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar? 

Qué se puede decir de la gran poetisa argentina? todo se ha dicho ya, que era la más grande entre sus pares, una poetisa toda sensibilidad, que supo ponerle a sus letras, las sensaciones y emociones que todos alguna vez hemos sentido, la soledad, la desesperanza y aún el temor, el dolor, la desesperación. Storni, nació en Suiza y llego siendo joven a Argentina, pronto sus escritos estuvieron bien aceptados por los críticos.  La gran Alfonsina, a quien dicen su padre llamó asi, que significaba “dispuesta a todo”, mostró tal riqueza poética que aún hoy sigue siendo, una gran influencia en el mundo de la poesía. No las tuvo consigo la gran poetisa, un cáncer de mamas, la llevaría a la desesperación y la renunciación.  Una lucha que incluyó una mastectomía que a la larga no le salvó del cáncer y que la sumió en la depresión, fueron detonantes para la triste decisión de un día, adentrarse en el mar, en donde murió.

VEINTE SIGLOS Para decirte, amor, que te deseo, sin los rubores falsos del instinto. Estuve atada como Prometeo, pero una tarde me salí del cinto. Son veinte siglos que movió mi mano para poder decirte sin rubores: “Que la luz edifique mis amores”. ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano! Pasan las flechas sobre mis cabellos, pasan las flechas, aguzados dardos… ¡Son veinte siglos de terribles fardos! Sentí su peso al libertarme de ellos.