Alexander Solzhenitzyn escritor acusado de traición, no ha sido solo el galardonado con el Premio Nóbel de Literatura el único autor que se vio confrontado con la intolerancia  y que acosado, apresado, encarcelado y torturado para luego ser expulsado y acusado de traición, pero quizá Solzhenitzyn sea uno  de los que lograron mantener el interés del mundo en la situación imperante en la URSS durante los años de Stalin. Otro intelectual que vio frustrados los sueños empeñados en la causa comunista y que se atrevió a criticar a Stalin que parecía para Solzhenitzyn haber traicionado los ideales de la revolución rusa.

Aquella primera “rebeldía” de Solzhenitsyn le costó el castigo de ir a un gulag, y vivir en carne propia la represión y el encarcelamiento, el hostigamiento gubernamental, pero lejos de “aclimatarse” como deseaban las autoridades rusas, se empeñó en guardar en su mente sus vivencias en el gulag y en recordar los testimonios de aquellos que compartieron el cautiverio con él, para convertirlo en 1973 en un libro que publicado en París habría de llamar la atención de todos y llevar al autor a sufrir de nuevo el acoso de las  autoridades rusas.

Era 1974 cuando Solzhenitsyn dormía tranquilamente y su casa fue allanada por guardias, que le llevaron a la prisión, le desnudaron, lo torturaron psicológicamente avisándole que su muerte era inminente, no permitiéndole dormir ni comunicarse con nadie para el día siguiente, y esto solo porque la comunidad internacional vigilaba la situación, fue llevado a Alemania Oriental al exilio, lo declararon traidor a la patria y le retiraron su ciudadania.

No fue fácil la vida del autor, en los años 50 había enfrentado un cáncer que casi le cuesta la vida, lo encarcelaron y le permitieron salir mientras se dedicaba a la docencia y escribía en silencio su libro, su primer libro vio la luz en 1962, la unión de escritores le desterró en 1969 por referirse a la censura estatal, ganó el Nóbel y declinó de marchar porque sabía que no le permitirían volver. Su exilio en Alemania le llevó luego a Estados Unidos donde enseñó en las universidades de mayor prestigio como Harvard.

Solhenitzyn fue un formidable autor, pero también fue un defensor de la libertad a costa aún de su propia seguridad, y cuando habiendo sido alejado de su tierra se encontró en país extranjero, su nueva vida y la libertad no calmaron su espíritu como para olvidar la injusticia, él podía ser critico con la URSS de su época represiva e intolerante, y lo podía ser también con los EUA donde vivía y todo Occidente, sobre la desigualdad y la falta de solidaridad. Al final de su vida pudo volver a su amada patria, le fue restituida su ciudadania, y sus compatriotas pudieron leer libremente su obra, murió siendo nonagenario en Moscú de una afección cardíaca, le sobrevivieron sus grandes obras.