Un veinteañero de piel blanca y cabello castaño, con ojos nada comúnes, uno gris y uno marrón que lejos de parecer algo chocante, aumentaba su atractivo, cabello ondulado, una sonrisa que cautivaba…ascendía a la muerte de su padre Filipo al trono de la floreciente Macedonia.  Alejandro el hijo de Filipo II, estaba destinado a convertirse en los siguientes años, en un genio militar, entre los mejores de la historia.

Las hazañas militares y conquistadoras de Alejandro llamado con el tiempo Magno (grande) serían referidas con asombro y admiración, muchos siglos después de su muerte en Babilonia en 323 A.C. Pero Alejandro como toda persona que sobresale en el mundo, no ha sido solo visto desde su vida como militar y gobernante, sino también como el hombre, cuya sexualidad, ha estado en medio de la controversia durante mucho tiempo, que si era bisexual, homosexual…de todo se ha dicho del genio militar de Macedonia, sin que debemos decirlo, hasta la fecha haya algo concluyente sobre su vida privada.

Alejandro se relacionó con hombres, en un tiempo y una cultura en que este asunto, no representaba para nadie, cosa extraña alguna.  Pero aunque fuera por razones de conveniencia política, también se casó con algunas mujeres, y fue padre de un par de hijos, uno de aquellos Alejandro IV nació algunos meses después de la muerte de su padre, otro asunto controvertido, ya que se ha barajado que Alejandro murió de malaria, quizá fiebre del nilo, envenenado, o de un cuerpo que deteriorado entre los excesos de la bebida y las heridas de guerra, terminó exhausto, por lo que fuera, Alejandro y su muerte es otro enigma que los historiadores no han podido, llevar a una respuesta concluyente.

En cuanto a la vida privada de Alejandro, el más brillante discípulo de Aristóteles, conoció al mayor de sus afectos, precisamente cuando se educaba con Aristóteles, el joven y guapo Hefestión.  Era aquel uno o dos años mayor que Alejandro, mucho más alto, una piel hermosa, unos ojos hermosos, que resultaba atrayente para las damas como para los caballeros.  Si iniciaron una relación de amantes desde que fueron condicípulos no se sabe nada, pero lo cierto es que cuando Alejandro se convirtió en rey de Macedonia, convirtió en su primer hombre, en su casi mano derecha a Hesipión tanto que solía decir que los dos “somos uno mismo”.   Se convirtieron en cuñados cuando Alejandro dio a la hermana de la que desposó como su esposa, para esposa de Hefestión.   El dolor de Alejandro fue patente para todos, a la muerte de Hefestión, quizá por malaria o envenenamiento, durante muchos días el fiero general lloró, se afeitó la cabeza, y no se separó del cuerpo de Hefestión hasta llevarlo de vuelta a casa para darle sepultura, en medio de homenajes y pesar.

Y aún no fue solo Hefestión quien logró, motivar sentimientos en el héroe, también Bagoas, un joven y hermoso eunuco de la corte de Persia que cuando Alejandro derrotó a Darío llevo consigo. Bagoas se convirtió entonces en el favorito de Alejandro, al que aún besó en algunas ocasiones públicamente.   Por él se entusiasmaba Alejandro y solía reir a su lado, buscaba su compañía más de la que alguna vez demandó de Roxana y Estateira las dos mujeres en su vida.   Lee más sobre Alejandro Magno pinchando aquí